Hace ya días leí en el blog de Mamá Pediatra un post sobre las nuevas familias: familias basadas en una pareja del mismo sexo, familias monoparentales o las resultantes de unir dos familias separadas por un divorcio. Me pareció sensata e inteligente su opinión, que comparto, pero no me había tropezado con ninguno de estos casos en mi escasa experiencia como anestesioblasta. Hasta ayer.Subo a Paritorio a poner una epidural. Últimamente, caen como chuzos. Estamos cosechando los ardores del Carnaval tinerfeño y las guardias son un infierno independientemente de la luna que haya. Pero que me voy por las ramas. Decía que subí a poner una epidural. Entro en el cubículo y veo a una chica acompañando a la parturienta. Las saludo, que una es educada.
- Hola, soy la Dra Jomeini, vengo a ponerle la epidural.
- Uf, menos mal - me dice la acompañante, cosa que me hace reír. Parece que es ella la que lo está sufriendo.
- ¿Tiene alguna enfermedad?
- No - responde, de nuevo, la acompañante.
- ¿Alergia a algún medicamento o alimento?
- No
- ¿Operada de algo?
- De apendicitis - por cuarta vez, es la acompañante la que responde.
Esto empieza a irritarme. Soy así de maniática: no soporto al típico familiar que no deja hablar a la paciente. Así que abriendo esa bocaza que Dios me ha dado, pregunto a la matrona:
- ¿Y el padre?¿Está fuera?
Que, vamos a ver, a mí me la trae al pairo dónde esté el padre. Así el buen hombre esté en Tombuctú. Que yo iba a poner una epidural, no a presentar a la parturienta en "El diario de Patricia". Pero me estaba poniendo de mal café que la acompañante no dejara meter ni media palabra a la otra.
- No, ejem - la matrona no sabe cómo salir del aprieto, hasta que la acompañante le echa un cable.
- Verás, es que el "padre" soy yo. Somos pareja.
- Aaaah, vale - venga, Jomeini, llama a la grúa para que te ayude a sacar la pata - Es que me extrañó no verlo aquí, je,je. Lo siento. La costumbre...
Puse la epidural y salí del paritorio dándole vueltas a la cabeza. Al post de Amalia, a los nuevos modelos familiares y a lo que ha cambiado el mundo, gracias al cielo, en los últimos años, para permitir que todo tipo de amor pueble nuestro planeta.


A esa ramita verde le siguen otras (como
Y, poco a poco, va saliendo un pequeño tronco, del que parten ramitas frágiles. Esas ramitas frágiles aportan al tronco un montón de hojas verdes que hacen la fotosíntesis diaria y mantienen vivo el blog. O, al menos, eso es lo que me pasó cuando
Hay que abonar y regar a menudo para que el árbol siga creciendo. Y, de vez en cuando (afortunadamente, pocas veces) arrancar una mala hierba, que asfixia al tronco o cortar algún capullo de las ramas. En ocasiones, el volumen de las hojas no deja ver algunas del interior de la copa (









