14/4/2014

Y ahora la culpa es del facebook.




Hace ya algunos años, tuve la enorme desgracia de ser denunciada por una paciente por negligencia médica y negación de auxilio. Yo sabía que había hecho las cosas correctamente, pero me di cuenta, entonces, de que la justicia no sabe de medicina. Se me trató en todo momento como culpable y tuve que presentar pruebas de mi inocencia. Pasé un año y medio infernal. Y después me contraté un seguro de contra-demanda. 


Por eso, cuando vi el tweet que os pongo sobre estas líneas de @lramosneira, prometí post. Twitter es demasiado escueto para explicar lo que pienso sobre el artículo involucrado. Para los que no sepáis inglés o no tengáis ganas de leeros tremendo rollo, resumo: una señora de 61 años ingresa en un hospital para hacerse una ablación del nodo auriculoventricular (o sea, para tratarse una arritmia cardiaca). Éste es un proceso que se hace, generalmente, con sedación leve y de forma ambulatoria, pero a las diez horas del inicio de la cirugía, la paciente está muerta. Los abogados de la familia se agarran como lapas a la acusación de que el anestesista está metido en facebook durante la cirugía. El cirujano se quita el muerto de encima (y nunca mejor dicho) diciendo que las saturaciones registradas no son reales y que el anestesista estaba distraído mirando su móvil. Y el juez ya olvida absolutamente todo lo que no sea eso. 
Un ejemplo más de "La culpa es siempre de la anestesia". El anestesista es al quirófano lo que el piloto a un avión. Lo realmente importante y arriesgado es la inducción y el despertar. Y salvo que LA CIRUGÍA tenga complicaciones, el anestesista - como el comandante del avión - pone el piloto automático porque la máquina se encarga de avisar al mínimo cambio. Y dedica su tiempo a leer, a estudiar o - ¿por qué no?- a actualizar sus redes sociales. ¿Saben ustedes que los pilotos en los vuelos largos duermen? Pero qué políticamente incorrecto es decirlo. 
El hecho aquí no es que el anestesista estuviese en facebook o bailando la sardana. El hecho es que la anestesia es una SEDACIÓN LIGERA y que el que manipulaba su corazón era el cirujano. Una cirugía que, aunque no es frecuente que las tenga, tiene descritas como complicaciones las embolias, el taponamiento cardiaco y la muerte súbita por perforación. 
Pero nadie le pregunta eso al cirujano. Es más guay lo del facebook. Y además, vende periódicos.


6/4/2014

La alegría de vivir


Hace ya la friolera de trece años, cuando era una joven Médico de Familia recién terminada la especialidad, acudí a un Taller de Terapia Familiar Breve, impartido por un docente de esos que se te meten bajo la piel llamado Miguel Ángel Real Pérez, en el que nos enseñaba a afrontar y manejar de forma adecuada los problemas que se crean en las relaciones interpersonales de nuestros pacientes y que afectan, de alguna forma, a su salud. Decir que ese taller me impactó es decir poco. Por primera vez, después de seis años de carrera y tres de especialidad, alguien me hablaba de empatía y de relaciones humanas. Alguien me enseñaba a afrontar la realidad con algo que no fueran pastillas. 
Una de las técnicas de la Terapia Familiar Breve es "la pregunta del milagro". Esto es: "¿cuál sería la visión de tu vida si no existieran tus problemas?". Hace poco, en la Consulta de Dolor Crónico, me acordé de las enseñanzas de Miguel Ángel con Mercedes. Mercedes es una paciente con fibromialgia y un síndrome de espalda fallida. Tiene controlado su dolor, después de mucho trabajar con ella. Pero la sonrisa nunca le sube a los ojos. Ha perdido la alegría de vivir. 
- Mercedes - le digo, acordándome de "la pregunta del milagro"-, imagine que, por un momento, durante la noche ha ocurrido un milagro y se han resuelto todos sus problemas. Al despertarse, se da cuenta de que ya no están. ¿Qué es lo que haría, entonces? 
Mercedes no lo duda ni un segundo.
- Me iría a la playa. Y, luego, al volver a casa, me daría una ducha y me pondría a pintar. 
La playa le vendría de vicio. En lugar de eso, Mercedes permanece en casa día tras día, sentada en un sillón viendo la tele, sin levantarse salvo para hacer los ejercicios que yo le he prescrito. 
- Y...¿por qué no lo hace?- le pregunto.
Mercedes duda antes de contestar.
- Me da miedo que me dé el dolor en la playa. Y dejé de pintar porque la gente del grupo al que iba se peleaban entre ellos. Y querían que yo me pusiera de parte de uno o de otro. 
Miro al marido de Mercedes, que la escucha, resignado. 
- ¿Usted la llevaría a la playa?
- Claro -responde él. 
- Vamos a hacer una cosa. Como parte del tratamiento, tiene usted que ir a la playa una hora tres veces por semana. Sólo esa hora. Así si le da el dolor, puede echar mano del tratamiento de rescate y volver a casa. Y va a desempolvar las pinturas para pintar un cuadro para esta consulta, que está muy fea. 
Mercedes se ríe y, por primera vez desde que la conozco, la risa sube a los ojos. Mira a su marido como la niña que no sabe bien si su padre aprobará su comportamiento. Él también sonríe y asiente. 
- Lo voy a intentar. 
- No - le contesto - No lo intente, hágalo. 
Al salir de la consulta, dándole vueltas a la idea y rogando para que saliera bien, me topé con el cartel de la Autopista. El que pongo sobre estas líneas. Y pensé: "Si me levantara mañana y todos los problemas desaparecieran, ¿qué estaría haciendo yo?". Y, como a Mercedes, la contestación me salió sin dudarlo: "Escribir". 
Tal vez, tenga que trabajar para que mi día del milagro sea realidad. Tal vez, mi ideal actual no sea idea mía. Tal vez, sea el momento de replantearse todo. O no. No lo sé. 

29/3/2014

¡Al fin!


Como este monigote me he quedado esta mañana, cuando ¡al fin! he visto Planes de boda en Amazon. Ya está ahí. En ebook y en papel. También podéis comprarlo en cuatro maravillosas librerías que han apostado por mí: 
Lemus : donde será la presentación en Tenerife el día 24 de Abril 
La isla : donde firmaré ejemplares con otros autores el día 23 de Abril
Y, por supuesto, si lo queréis dedicado, siempre podéis comprármelo a mí. Como antes, haciendo el ingreso de 9.90 euros (gastos de envío incluidos) en la cuenta ES22 2038 9011 5760 0056 5389 y enviándome vuestra dirección a drajomeini@gmail.com. 

¡Seguiré informando de las próximas novedades!

28/3/2014

El negocio


En el cole de mis hijos, como supongo que en todos los coles del mundo mundial, se ha puesto de moda lo de hacer pulseritas de colores con gomas elásticas. La semana pasada chantajeé vilmente a mis hijos con el tema: 
- Si os ducháis sin que os lo diga dos veces, me pensaré el compraros gomas para las pulseras.
- Si os coméis las verduras sin rechistar, el sábado me acerco a compraros gomas para las pulseras. 
Ya sabéis, eso que las madres hacemos cuando no tenemos los Reyes Magos a mano. Así que, como efectivamente, se portaron bien, me acerqué a comprárselas. 
Oye, si lo llego a saber, lo hago antes. Qué tarde de sábado. No se oía una mosca. Las dos cabezas juntas y las manos, entretenidas, haciendo pulseras sin parar. Lo que no me imaginaba yo era la vertiente capitalista del Terro. 
- Mamá, ¿cuánto te costaron las gomas elásticas a ti?
- Creo que un euro, ¿por qué?
- Porque he vendido las pulseras que hicimos a cincuenta céntimos cada una, así que ya he ganado lo suficiente para comprar otra bolsa y quedarnos con dinero para la hucha. 
Este niño me saca a mí de los quirófanos, os lo digo yo. 
- Pero...¿te has puesto a vender pulseras en el cole?
- El profe me dejó. 
Bueno, si el profe le dejó, ¿quién soy yo para negárselo?
- Y ¿le vendiste una pulsera a Raquel o se la regalaste?
Él me mira, desdeñoso, como el que se da cuenta de pronto de que su madre no tiene ni idea de nada. 
- ¿Tú que crees? ¡No soy idiota!

¿Vosotros que créeis?

22/3/2014

Paula


El otro día, recibí un mensaje de lo más enigmático de mi santo. Decía, escuetamente: "Estoy casado con Madonna". Para alguien no acostumbrado a los entresijos mentales de mi media naranja, la frasecita de marras podía haber dado lugar a un ataque de histeria en plan es-un-bígamo-me-está-poniendo-los- cuernos, pero yo conozco el paño, así que esperé a ver de qué iba la cosa. 
Pues la cosa iba de que se me rompió la lavadora, que diréis que qué tiene que ver el culo con las témporas. Pues sí que tiene que ver. Os cuento. Se me rompió la lavadora, lo que equivale a un tsunami en una familia de 4 miembros y un gato, en la que dos de los miembros son más animales con la ropa que el mismo gato. Así que, como yo tenía que trabajar de tarde, encomendé a mi santo la noble misión de comprar una lavadora lo antes posible. Y él, aprovechando no sé qué ofertas de no sé qué, se fue a comprarla al Corte Inglés. Cuando después de enviarme ochenta fotos de lavadoras por whatsapp, se decidió por uno de los aparatos, el dependiente que lo atendía le recomendó que preguntara por los seguros de los electrodomésticos. Mi santo, que es muy bien mandado, allá fue y se encontró con la sonrisa de una señorita llamada Paula. Paula le informó de los seguros y le pidió unos datos personales para rellenar una ficha. Cuando llegaron a la profesión, Paula preguntó: 
- ¿Profesión?
- Médico - dijo mi santo y, luego, añadió haciéndose el gracioso - Así que si te hace falta uno, ya sabes. 
Paula sonrió y le contestó, más ancha que pancha:
- No, no necesito traumatólogo por ahora. 
Imaginad la cara de pasmo de mi santo. Él NO había dicho que era traumatólogo. Y deducir que era traumatólogo diciendo que era médico es más difícil que resolver en dos segundos el cubo de Rubik.
- Y...¿cómo sabes que soy traumatólogo?- preguntó, mirando a su alrededor, casi esperando que salieran los de "Cámara Oculta". 
Paula se ríe y le contesta: 
- Porque eres el marido de la Doctora Jomeini. Te vi en el vídeo de la presentación de la primera novela. 
Mi santo alucina en colores. Para él, esto del blog es la fricada máxima de su señora esposa. 
- Aaaah - logra responder - Ahora saca la segunda novela: "Planes de boda".
- Ya - responde Paula - Ya me la he leído. Me encantó. 

Cuando mi santo salió del Corte Inglés, lo primero que hizo fue enviarme ese enigmático mensaje con el que encabezaba este post. Y esa noche no paraba de decir: "Eres famosa", como si yo fuera a ponerme a cantar "La isla bonita" en cualquier momento. 
Lo que él no sabe es que la próxima vez que vaya al Corte Inglés me acercaré a llevarle a Paula una caja de bombones. Que hay que cuidar a las fans. Sobre todo, a las que hacen creer a mi marido que soy una Madonna chicharrera. 

19/3/2014

El hueco



Mi padre tiene un hueco al lado del cuello con la forma exacta de mi cabeza. 
Cuando era pequeña y me levantaba de la cama, dormida, en sus brazos, yo siempre hundía la cabeza en ese hueco, sobre su hombro, para refugiarme un minuto más en mis sueños.
De adolescente, cuando lloraba por mi corazón roto - qué frágil es el corazón a esos años - , mi padre me consolaba hundiéndome la cabeza en el hueco de su cuello y acariciándome la nuca mientras rogaba, por dentro, que tardara muchos años en casarme. 
Cuando estudiaba la carrera, enterré en ese hueco mis primeros suspensos. 
El hueco sirvió incluso en las contracciones del parto. Del primero. Mi padre lo pasó peor que yo y no quiso entrar casi en el segundo. 
Aún hoy, cuando voy a su casa, muchas veces lo abrazo y apoyo la cabeza en ese hueco, que es un remanso de paz. 
Aunque ahora tenga que agacharme un poquito para hacerlo. 

17/3/2014

El alta


Raramente, se dan altas en la Unidad de Dolor Crónico. Por lo que las pocas veces que tenemos la suerte de tener a un paciente controlado durante largo tiempo con uno o dos fármacos de manejo sencillo le damos de alta para que lo controle su médico de cabecera y poder aprovechar su hueco para otra persona que lo necesite más. 
Marisa tiene 78 años. Es bajita y menuda. Lleva el pelo corto, de un color blanco muy bonito. No gris. No amarillo. Blanco, como si fuese de algodón. Cuando abro su historia clínica, leo sorprendida que mi compañera le ha dado de alta hace menos de un mes. ¿Qué habrá pasado para que vuelva? Entra feliz y sonriente, con paso ágil. No me lo explico. 
- ¿Cómo está, doña Marisa?
- Bien, doctora, ya ve, como siempre. 
No puedo aguantarme más. 
- Entonces...¿por qué ha pedido cita de nuevo?
Las comisuras de la boca se le caen como los índices de la Bolsa de Madrid. 
- Es que me caí...y me hice aquí un moratón, un moratón enorme...
- Y...¿qué le dijo su médico de cabecera?
- Que no tenía nada, que era sólo el golpe.
- Y ¿entonces?
Ella me mira con los ojos rayados. Y agacha la cabeza.
- Es que...doctora...yo no quiero que me abandonen. 
Ahí está el problema. Le cojo las manos, llenas de nudos de artrosis y le explico:
- No la abandonamos, Marisa, estará usted al cuidado del médico que mejor la conoce. Si él ve que nos necesita, volverá a pedirnos ayuda, pero él es el que mejor va a llevarla en conjunto. 
- Pero...¿no puede darme una cita, aunque sea dentro de un año?
- Marisa, no lo entiende, si le doy una cita a usted, tengo que quitársela a alguien que a lo mejor nos necesita más. No se preocupe. Estaremos cuando le hagamos falta. 
Ella se levanta, poco convencida. Y camina lentamente hacia la puerta. Cuando llega allí, la abre y se detiene. 
- O sea...que ya no puedo pedir más cita aquí - afirma, triste.
- Cuando lo diga su médico de cabecera - respondo yo, intentado ser firme. 
Ella asiente, dolida. Y se va.
Yo me quedo cinco minutos mirando la puerta cerrada. Conteniendo el impulso de correr detrás de ella y  decirle que sí, que le doy todas las citas que quiera. Sintiéndome tremendamente malvada por estar haciendo lo correcto. 

15/3/2014

No sin mi teta...a veces, sí


Hace unos días que twitter y la blogosfera maternal se llenan de mensajes con el hashtag #nosinmiteta, iniciado en el blog Diario de mi embarazo y mi maternidad. Paris, para quien no la conozca, es una bloguera que comenzó un blog en el 2010, tras ser mamá de María, una niña muy deseada. Un día del año pasado, en un post tan tierno como doloroso, Paris contó que tenía cáncer de mama. Y esta semana refiere, indignada, que tras la cirugía la van a dejar mutilada (sin su teta) durante mucho tiempo por los recortes. 
No es mi intención polemizar, pero el post me llama mucho la atención por varias cosas. En principio, por la explicación del cirujano: 

Ayer en la consulta fue así:
(Dr)
Hasta que no tengamos resultados finales de aquí unas semanas no podemos valorar si haremos cirugía conservadora o radical.
(Yo)
Que significa radical, toda fuera?
(Dr)
Sí toda, y ganglios axilares.
(Yo)
Bueno y cómo funciona? me reconstruyen al momento o después?
(Dr)
No no, no reconstruimos al momento, has de dar radioterapia y no se puede.
(Yo)
Claro, entonces implantes provisionales...
(Dr)
No, sin nada, mastectomía y ya está.Para la reconstrucción hay de 1 año a 2 de lista de espera.
(Yo)
Cómo??? no puede ser...no me diga eso, que me muero!
Si el cáncer no me mata lo hará la pena.

El Dr se encoje de hombros y espera en silencio mientras yo me estoy abanicando y aguantado las lágrimas, no quiero hacer un numerito. Sigue en silencio y me dice ...de acuerdo ?(mientras me extiende la mano para despedirme de su consulta).


Es una de las explicaciones más frías que he leído nunca. La realidad es que, cuando se opera un cáncer de mama, cada paciente es diferente. 
Si la cirugía es pequeña (una tumorectomía, se llama) y los ganglios de la axila son negativos (es decir, que no tienen indicios de tumor), se puede plantear una remodelación mamaria sobre la marcha. No precisan prótesis. En ese caso, que además suele ser el menos frecuente, sí. 
Si la paciente tiene que someterse a quimioterapia, la cirugía de reconstrucción debe retrasarse porque el cuerpo no está en condiciones de aguantarla (la reconstrucción es una cirugía, con sus riesgos y complicaciones, no lo olvidemos). Y lo más importante es salir para delante, no la prótesis mamaria.
Cuando a eso hay que unirle la radioterapia, la piel no se recupera para una cirugía de prótesis mamaria hasta casi dos años después. (Los tejidos radiados pierden elasticidad y no se consigue expandir y hacer una mama con calidad suficiente).
Eso es lo que el cirujano debería haberle explicado a Paris. No encogerse de hombros. No permanecer en silencio mientras ella traga el nudo de miles de preguntas que no se atreve a formular. 
Otra cosa que me llama la atención es el artículo de 20 minutos que se cita al final. No sé si en el Congreso ese de la SECPRE repartieron alucinógenos, pero es evidente que lo que cuentan, en el sistema público de salud, ahora mismo, es inviable. Una persona con cáncer diagnosticado espera dos meses mínimo para someterse a una mastectomía. Dos meses en los que su cáncer sigue progresando, con los consiguientes riesgos. Pero nadie hace un hashtag con #nosinmicáncer. Y por eso es por lo que deberíamos luchar de verdad. Señoras mías, no se operan reconstrucciones de forma immediata porque los quirófanos en los que se hacen son los mismos en los que se operan a esas mujeres a las que aún no se les ha quitado el cáncer. Y no hay más. Son los que son. Es verdad que la reconstrucción, SI EXISTE POSIBILIDAD, debería ser lo más rápida posible. La mastectomía te deja siempre la sensación de estar mutilada, de que atacan tu belleza y tu feminidad. Pero los recursos son escasos y hay que priorizar. 
Lo siento, Paris. Deseo que tengas la mejor de las suertes y que te quedes #sícontuteta, lo antes posible. Y créeme cuando digo que siento ser la voz discordante. Pero yo sé lo que pasa al otro lado y no quería que la campaña llevara a errores y a falsas esperanzas por desinformación. Tal vez, porque el hashtag correcto es el que llevan gritando los médicos de Madrid todo el año pasado : la sanidad pública es un derecho. La sanidad no se vende, se defiende. Y mientras no la defendamos, seguiremos esperando años para operar una prótesis. Porque eso - por supuesto - favorece a la privada. 


4/3/2014

Un capítulo aparte


En los últimos tiempos, con todo esto de la crisis y con los recortes en sanidad, oigo constantemente hablar,a los que saben de gestión, de capítulos. 
- No entiendo: si no hay dinero para pagar las agujas con las que realizar las técnicas de radiofrecuencia, ¿por qué se gasta el hospital un pastón en letreros indicadores nuevos?
- No tiene nada que ver: son de capítulos distintos. 
- Pero...¿el dinero no sale del mismo lado?
En otras palabras, que me lo expliquen. Que yo no sé de gestión, pero eso me parece de sentido común. Que el rollo de los capítulos no deja ver el libro entero. Porque por no pagar las agujas de una técnica que es definitiva o casi , el hospital se gasta mucho más dinero en técnicas paliativas y medicación para esos pacientes. Así que por quedarnos en un capítulo, la novela no termina bien. 
Pero, que me lío, que lo que yo venía a contaros hoy no era esto, sino que - mira tú por donde - mis hijos sí que han entendido perfectamente el concepto: 
- Susanita, termínate la carne, que te queda un montón en el plato.
Su plato parece Hisroshima después de la bomba atómica. Ha desperdigado por toda la superficie los restos de carne con verdura a ver si cuela y no se los tiene que comer.
- Uf, mami, que es que yo estoy llena, llenísima. 
- De postre hay helado. No querrás, entonces, ¿verdad?
- Sí, si que quiero. 
- Pero...¡no estabas tan llena, llenísima que no te cabía ni un bocado más?
- Pero, mami, es que el postre es un capítulo aparte. 

Hay que joderse. 

1/3/2014

Los niños de Guinea no tienen lágrimas



Teresa tiene ocho años. Y es la más traviesa de sus diez hermanos. Es como las culebras. No para quieta ni un segundo. Por eso se cayó hace un mes. Por eso se hizo la herida en la pierna que luego se le infectó. Por eso hace hoy cola en el dispensario con Mariana, su madre, para ver a los médicos españoles. Ya había ido a ver al chamán y había hecho una ofrenda a Dios, pero no había dado resultado. 
Teresa se mira la pierna desnuda que Pablo, el cirujano, le explora con cuidado. Tiene mal aspecto, está oscura y de la herida sale un líquido amarillento mezclado con un poco de sangre. Su pie, por debajo, está hinchado y del color de las nubes cuando hay tormenta. De hecho, Teresa siente la fuerza de la tormenta en su pie. Sobre todo, por las noches. 
Pablo menea la cabeza y sus ojos se cruzan con los de Carlos, el anestesista. "Hay que amputarle la pierna" - dice su mirada. Teresa sabe lo que dicen sus ojos aunque él no haya abierto la boca para pronunciar una palabra. Se encoge de hombros. A Margarita le pasó lo mismo y el carpintero de Bata le hizo una pierna de madera. Se la pagaron los españoles. Teresa espera que a ella también se la paguen porque sabe que si no, se quedará sin pierna. Se encoge de hombros pero no llora. Y Carlos la apunta para operar. La primera. Del primer día. 
La vía apenas le duele. Es como el pinchazo de un mosquito. Teresa cierra los ojos. Cuando los abra, no tendrá herida. Ni pierna. Pero lágrimas tampoco. 
¿No sabéis que los niños de Bata no lloran?


Para Carlos Román y Ernesto Martínez, que me abrieron los ojos a lo que significa anestesiar en el Tercer Mundo. 

26/2/2014

El negro


- Mamááááááá - me llama Susanita. Con efecto doppler, como siempre - ¿Por qué a todos los famosos que escriben libros se los escribe un negro?
No sé dónde ha oído ella tal cosa, que conste, pero intento explicarle. 
- Pues porque muchos de los famosos no saben escribir, pero su cara y su vida venden, así que se buscan a alguien que sepa escribir y ellos ponen la cara. Así consiguen vender más libros. 
- ¿Como la Belén Esteban?
- Bueno, esa, más que cara pone mucho morro, pero sí. 
Se queda pensando un momento y luego, pregunta, con un punto de indignación: 
- Y ¿por qué tiene que ser negro? ¿Los blancos no saben escribir? Tú escribes, mamá, y eres blanca. 
- Estoooo...amor...que lo del negro no va por el color de la piel. Es porque su nombre queda oscuro, en la sombra, nadie sabe quién es. 
- Ah, vale. Ya decía yo. 

21/2/2014

Todos los hombres terminan por cagarla


- Dice Patricia - me cuenta el Terro - que todos los hombres, menos yo, Eduardo, Nacho, Dani y Miguel, terminan por cagarla. 
Contengo la risa: una porque se incluya en la categoría "hombre" cuando es un mico de 8 años, que no llega al metro y medio y otra porque la afirmación me parece lo más. Qué sepáis que para una Matahari de 8 años todos los hombres terminan por cagarla.  Pregunto: 
- ¿Y por qué dice Patricia eso? 
- Porque Guillermo la ha dejado por Natalia.
- ¿Y Natalia quería estar con Guillermo? - la clase de mi hijo no es un tercero de Primaria. Es Falcon Crest.
- No, Natalia quiere estar con Pedro.
- ¿Y Guillermo no lo sabía?
- Se enteró después de cortar con Patricia.
- ¡Ah!
- Y...¿sabes qué hizo? Intentó volver con Patricia. 
Mi admiración por el tal Guillermo y sus cojones crece a límites insuperables. 
- Y, por supuesto - contesto - Patricia lo mandó a freir espárragos, ¿no?
- Si
- Y...¿por qué tú, Eduardo, Nacho, Dani y Miguel no la cagan? 
- Porque a nosotros nos dejó ella. 

Lógica femenina. Por supuesto.

19/2/2014

I want to be an egoblogger


Yo - ay, ilusa de mí - creía que era egoblogger, por eso de que "ego"es el étimo latino del yo y yo, en esta casa, hablo básicamente de mí y de mi circunstancia. Pero leyendo hoy este post de Trendencias de Beatriz Serrano, me doy cuenta de que no. Que para ser egoblogger aún me falta la tira. Para empezar, debería camelarme a mi santo para que me hiciera fotos: 
- Venga,venga, honey - una de las cosas de ser egoblogger es que hay que hablar en espanglish, que si no, no eres cool - Sácame una foto poniendo morritos. 
- Anda, Jomeini, déjate de mariconadas, que vengo destrozado de siete cirugías que me he echado pa´l cuerpo. Que te la saque el Terro.
Hummm, ahí iba a tener un problema porque el Terro me las saca de abajo para arriba. Y una egoblogger con papada, iba a ser que no.
Después, tendría que olvidarme de algunas cosas al escribir. La intención es que leerme fuera un dolor - más todavía - para que todo el mundo mirara las fotos, con papada o sin ella. Así que fuera signos de admiración iniciales (Hola, chicas!!!!) y fuera acentos y comas. Me tendré que acostumbrar a intercalar un jaja cada dos frases para que veáis que, en el fondo, soy graciosa, jaja. A llenarlo todo de emoticonos. Y a ponerle el título en inglés a los posts jaja. Los títulos en castellano son de lo más cutrón que hay.
- Mamá, ¿qué estás haciendo con mis globos?
- Calla, hijo, que son para hacer de egoblogger
- Y luego...¿a qué otra cosa vamos a jugar? 
- Mira a ver si ves un rebaño de ovejas por ahí cerca para sacarme una foto. Y te subes a una piedra, que la última me la sacaste con papada. 
Que no, que lo de egoblogger se me queda grande. Ya puedo irme despidiendo de eventos con famosos y de un Amazona de Loewe gratis.