martes 5 de enero de 2010

La cana

Estoy en fase de depresión total. OUT. KO. Game over. ¿Por qué, Jomeini? - me diréis - ¿Qué te pasa? Me pasa que ayer me vi tres canas. Sí, sí, ya sé que, a bote pronto, suena hasta ridículo. ¿Tres canas?¿Y qué? Pero, entendedme. Es como si un día Pocahontas se mirase al espejo y se viese convertida en Morticia Adams. No sólo significa que me voy haciendo vieja, sino que voy a tener que ir a la peluquería todos los meses. Y eso sí que no. Las peluquerías y yo no somos compatibles. Para empezar, tengo que espatarrarme toda para conseguir que me laven el pelo. Mido 1.76 m, así que los lavabos estándar nunca jamás están a mi altura. Cuando, después de una hernia cervical, o dos, me siento a que me corten, siempre me pasa lo mismo:
- ¿Qué quieres que te haga?
- Quiero que me cortes las puntas.
Y ¡ZACA!. Salgo que parezco el Príncipe Valiente. Las puntas, por Dios. He dicho las puntas. Si esto es la punta para la peluquera, su marido debe ser Rocco Sifredi, mecangolamadrequelaparió.
Así que me imagino, ahora, saliendo de la peluquería con el pelo rojo, o violeta, o azul, cual matriarca Bosé. Y me pongo mala.
No es justo. ¿Por qué los hombres con canas son interesantes y las mujeres con canas dejan de serlo? No sé si hacer un grupo en facebook "A favor de las canas femeninas". Por el momento, mientras digiero que me han salido tres canas, me las he arrancado. Y a otra cosa, mariposa.

lunes 4 de enero de 2010

Errare humanum est

Ayer cometí un error garrafal. Uno de esos errores que lamentas durante horas. Me explico: diluviaba a cubos. Habíamos ido a comer con unos amigos y sus respectivos niños y estábamos llegando peligrosamente a la fase 4. Para el que no lo sepa, las comidas con niños pasan, generalmente, por 4 fases; a saber:
- Fase 1: Conseguir que se sienten.
- Fase 2: Conseguir que coman.
- Fase 3: Conseguir que no se levanten.
- Fase 4: Conseguir comer tú, sin ponerte de los nervios.
Pues, lo que decía, nos acercábamos peligrosamente a la fase 4,( Susanita decía cada 2 segundos: "Me abuuurroooo. ¿Qué hacemos ahora?" y el Terro ya había derribado dos veces de un cochecito de esos articulados a una pobre cría con coletas, que no sabía lo que hacía al cruzarse en su camino), cuando de mi boca salió esa frase que nunca, nunca debe pronunciarse en vísperas de Reyes, un domingo:
- Podríamos ir un rato al juego de bolas del centro comercial.
Diooooossss. Soy una persona organizada que compra los Reyes en noviembre y huye como de la peste de las aglomeraciones navideñas. Pero sí, fui yo la de la idea. Sólo puedo excusarme diciendo que fue un lapsus temporal causado por sobredosis de cava en estas fiestas.
No sé si os habéis acercado a cualquier centro comercial en estas fechas. Una hora de cola en el coche para aparcar, con los enanos detrás:
- Me abuuuurrooooo
- ¿Cuánto falta?
- Yo quiero ir al juego de bolas
y mi santo rezongando:
- Menuda ideíta, Jomeini.
Al final, sale un coche. Y ¡ZAS!. Nos apropiamos del hueco. Nos vestimos de muñequito Michelín para recorrer los diez minutos que separan el parking de la puerta del centro comercial y ,una vez dentro, ahogados por la calefacción a tope, nos quitamos todo lo que nos habíamos puesto diez minutos antes y nos incorporamos a la masa humana. Cuando has hecho eso, tus posibilidades de movimientos son similares a las de los ojos de Espinete. Nulas. Lo único que puedes hacer es mover las cejas y dejarte llevar.
- Oiga, perdonen, es que me llevan hacia la zapatería y yo quería ir al juego de bolas, que es en dirección contraria.
- Pues se siente, bonita, que yo llevo dando vueltas una hora y tengo prioridad.
Total, que sigues a la masa, como puedes, confiando en que en algún momento se pararan enfrente del juego de bolas. Mientras, los altavoces atronan villancicos a un millón de decibelios sólo interrumpidos por dos vocecitas a nivel de tu cintura, que dicen:
- Me abuuuurrooooo
- ¿Cuándo llegamos al juego de bolas?
Al fin, después de parar en la zapatería, en el stand de los Reyes Magos, en un belén hecho con osos cantores y en una tienda de moda infantil, llegamos al juego de bolas. Para descubrir, por supuesto, que no hay plazas.
A estas alturas de la película, mi santo no sólo se ha acordado de toda mi familia. También reniega del día en el que me conoció.
Volvemos hacia atrás en el mar de gente, caminando como el que tiene Parkinson, hasta el parking. Salimos. Y, entonces, mi cuñada dice:
- Hay otro juego de bolas al lado de casa. Podríamos probar.
Resultado de mi error fatal: una hora y media de coche entre entrar y salir. Una hora y media de sentirse sardina en lata. Todo para terminar en el mismo sitio del que hemos partido.
Segundo propósito de año nuevo: pensar antes de hablar.

viernes 1 de enero de 2010

2009 ha muerto. Viva 2010

Yo he empezado el año una hora y un cuarto antes que el año pasado. Una hora, porque lo he empezado en Madrid y no en Tenerife. Y un cuarto porque, como siempre, me he confundido y he empezado a tomarme las uvas en el último cuarto, en lugar de en la primera campanada. Además, a toda pastilla porque he tenido que atender al Terro, que corría riesgo de hipoxia por sobredosis de uvas.
- Hijo, tenías que irlas tragando al mismo tiempo que te las metías en la boca - le digo.
- Goñigoñigoñi - me responde, con la pinta de un niño con paperas y la boca a rebosar de uvas.
Luego, viene el ritual de besos con la boca llena de una masa verde.
- Beli año
- Bo bibo digo
Sacamos el cava (y la Fanta limón, para los enanos) y brindamos para que, al menos, nos quedemos como estamos.
- ¿Quieres algo más de turrón? - pregunta mi suegra.
La miro a ver si me lo está diciendo de coña. Me he comido todos los aperitivos, el marisco, un solomillo y un postre de piña. No me cabe el turrón ni metiéndolo con calzador. Pero sí, me lo dice en serio. Mi suegra es así: "Qué poco has comido" - y te planta otro filete en el plato. Pero, cuando le haces caso y te lo comes, te dice:"Es que Jomeini es de muy buen comer", como si una fuese el clon de Óbelix. Así que me apresuro a negarme. No, no quiero turrón. No quiero morir aplastada por mi propio peso. De hecho, miro de reojo la mesa con todo lo que ha sobrado de comida y suspiro porque sé que mañana toca , de nuevo, comilona.
En fin. Propósito de año nuevo. El día 9 retomo la dieta. Como el 80% de los españoles.

sábado 26 de diciembre de 2009

Un año en un post


Forrest Gump decía que "la vida es como una caja de bombones. Nunca sabes lo que te va a tocar". Este año, más que como una caja de bombones, ha sido como la paella que prepara mi santo. Al principio, ves como va elaborando el sofrito que va a hilar los sabores: la cebolla de la Crisis (así, con mayúsculas), que tantas lágrimas ha arrancado; el ácido aroma de los tomates de la Gripe A; el tufillo pegajoso del ajo de los chanchulleos políticos y de los fanatismos; el sabor, levemente amargo, de los pimientos porque otro se ha llevado las Olimpiadas... A todo eso, sofrito con el aceite de la vida diaria, añadimos dorados trozos de pollo, tan dorados como el Oscar de Penélope Cruz; delicados pedacitos de gamba, tan deliciosos como los poemas de Benedetti o las canciones de Mercedes Sosa; el azafrán, raro, del premio Nobel de la paz a Obama...y el arroz. Miles y miles de pequeños granos de arroz, de horas de quirófano, de deberes infantiles, de comidas, cenas, desayunos, lavadoras, cuentos, reuniones...en definitiva, miles de horas de pumpuneo. Podemos echarle limón y enmascarar su sabor, viendo sólo el lado ácido de esta paella. O saborear cada bocado, en el recuerdo, con satisfacción, deseando que el 2010 no sea un arroz negro.
Si te ha gustado este post, dame un votito, que me encantaría ir a Nueva York y hacer el curso de la Escuela de Escritores.


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lunes 21 de diciembre de 2009

Pesadilla antes de navidad

Bip, bip, bip. Suena el busca. Abro un ojo.
- ¿mmmsíp?
- Jomeini, sube a poner una epidural.
- Voooy.
Subo las escaleras. Atravieso con cara de zombi la sala de espera donde hay dos hombres sentados, esperando. Uno tiene en los brazos una ovejita de juguete. El otro, vestido con un chaleco de lana, cena un bocadillo. Parecen pastores. Sonrío. Les saludo y entro. En el paritorio hay una mujer morena, con el pelo largo y cara de susto. A su lado, un hombre moreno, con barba, la abanica. Está vestido con una túnica marrón y sandalias (¡Qué perdida de glamour que tienen algunos!- me digo a mí misma).
- Hola - me presento - Soy la Dra Jomeini. Vengo a ponerle la epidural.
Ella asiente una vez.
- ¿Alguna alergia?
- A las palomas - contesta él, con acritud.
- José - le corta ella - No te pases.
- Vale, perdona, María.
Los dos hablan con un acento curioso, así que, mientras preparo las cosas, les pregunto:
- ¿De dónde son?
- Uf - dice ella - de muy lejos. Vinimos a pasar la navidad a Canarias con una oferta de viajes Star y, mira, se me adelantó el parto.
- Ah, vaya.
Voy a lavarme para empezar. La puerta del lavamanos choca con algo que hay detrás. Asomo la cabeza y flipo en colores. Detrás de la puerta, hay una mula y un buey.
- Pero, pero...¿esto qué cuernos es?
- Es que, pobres animalillos, no teníamos con quién dejarlos.
- Por favor - le digo al auxiliar - saca a estos bichos de aquí. Pero, ¿quién les ha dejado meter animales en paritorio?
En esto, se abre la puerta del paritorio y aparecen el director médico, el subdirector del área médica y el subdirector del área quirúrgica.
- Nosotros les hemos dado permiso. Se ha estropeado la calefacción y necesitan el calor de los animales - me dice uno - Ya sabe, doctora, el usuario versus cliente siempre tiene la razón, aunque no la tenga.
- No se ofendan, señores - dice otro - por las opiniones de esta anestesioblasta. Aquí tienen un obsequio de parte del hospital: oro, incienso y mirra, muy útil para el nuevo bebé. Sobre todo, esto último.
¡¡¡¡¡¡¡AAAAAAAAAAHHHHHH!!!!!!!Me despierto gritando en la cama del cuartito de guardia. Uf, era un sueño. Seguramente, producido por una indigestión (Últimamente, con el rollo de las casi navidades me salto la dieta muy a menudo).
Bip, bip, bip.
- ¿mmmmsíp?
- Jomeini, sube a poner una epidural.
- Voooy
Subo las escaleras. Atravieso, con cara de zombi, la sala de espera donde hay dos hombres sentados, esperando. Uno tiene en los brazos una ovejita de juguete. El otro, vestido con un chaleco de lana, cena un bocadillo.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NOOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!
En fin, queridos jomeinistas, feliz navidad a todos/as

domingo 20 de diciembre de 2009

Las aventuras del R1: el misterio del Valsalva

Cuando una llega al hospital, recién acabada la carrera, llega más verde que una lechuga. Para el R1 de Anestesiología, la sensación de aterrizar en otro planeta es el doble. Y eso es porque, generalmente, cuando una pasa por quirófano durante la carrera, se queda en el lado brillante, mirando la cirugía. Del lado oscuro, apenas se da cuenta. El anestesista, ese tipo al otro lado de la barrera hematoencefálica, es una cosa extraña que alguien ha puesto allí por algún motivo, pero para el estudiante de medicina no existe. Pero, cuando tú eres el anestesioblasto y ponen en tus manos la máquina, los fármacos y toda la fisiología pulmonar, la sensación de que por algún lado tiene que estar la cámara oculta y de que eso no puede estarte pasando a ti es muy intensa.
Primer día. R1. Gastrectomía por adenocarcinoma gástrico. El adjunto ha salido un minuto al baño (después de todo, el pobre hombre tiene su próstata y tendrá que tenerla en cuenta). El cirujano levanta la vista y mira a la R1. La R1 lo mira y sonríe detrás de la mascarilla.
- Oye, hazle un Valsalva.
- ¿Un qué?
- Un Valsalva.
Ella recuerda vagamente que, para hacer la maniobra de Valsalva, hay que cerrar la nariz y hacer una espiración forzada. En las prácticas, le decían a la peña: "Haga fuerza como si fuera a hacer caca". Mira al paciente, intubado ¿Como cuernos le dice a ese tipo que contenga la respiración como si fuera a cagar? ¿Servirá de algo que le tape la nariz?
Con cara de niña perdida en las rebajas, mira a la enfermera. Y se le enciende una lucecita. Recuerda que un profesor suyo solía decir que, donde hay un mal médico, Dios pone siempre un buen enfermero.
- ¿Puedes hacerle un Valsalva, por favor? - le pide, con cara suplicante.
- Eeeh...creo que eso lo tiene que hacer el anestesista - le responde, educadamente, la enfermera.
En esto, se abre la puerta y aparece el adjunto. Gracias al cielo. El cirujano, que no es de los más pacientes, vuelve a decir:
- ¿Le haces el Valsalva o qué?
El adjunto pasa la máquina a modo manual, deja que el manguito se llene de oxígeno y lo aprieta fuertemente.
- ¿Vale? - pregunta al cirujano.
- Vale, vale - dice éste- Ya era hora.
- Lo siento - le dice a la R1, que tiembla cual gelatina Royal.
- Vale - responde ella, con un hilillo de voz. El Valsalva de los cojones casi le provoca diarreas.
Para Patas Locas Crane, que ya no es R1. Y que lo hace de PM, de R3.

viernes 18 de diciembre de 2009

Visita postanestésica

La realidad es aquello que, cuando uno deja de creer en ello, no desaparece. O eso, al menos, decía Philip K Dick, un escritor estadounidense de ciencia-ficción. La ciencia-ficción, añadiría yo, es aquello que, a pesar de ser posible, una sabe que no va a aparecer jamás. La visita postanestésica, en mi hospital, es ciencia-ficción. Sí, es verdad que la Unidad del Dolor Agudo está empezando a hacer sus pinitos, pero sería ideal que, cada uno de nosotros pudiera visitar a nuestros pacientes una vez operados, al día o a los dos días y constatar cómo están y si han tenido problemas más allá de lo que llegan las horas que pasan en URPA. Aunque, pensándolo mejor, también podría ser contraproducente. El otro día, me encontré a una paciente en la calle:
- Oye, niña, ¿no eres tú la que estaba anestesiando el otro día en el quirófano?
- Pues...puede ser.
- Pues que sepas que, al día siguiente, tuve un dolor de cabeza de mil pares.
Definitivamente, vamos a dejarlo en ciencia-ficción. Mejor.

jueves 17 de diciembre de 2009

Intubación con fibroscopio

La fibrobroncoscopia flexible es la técnica de elección para intubar a pacientes con vía aérea difícil. Se usa, por lo tanto, en aquellos que tienen historia de intubación difícil (en cirugías anteriores), que prevemos que tengan una vía aérea difícil (en unos días, publicaré un post sobre cómo preverlo), que tengan dientes protuyentes, una boca con una apertura muy pequeña, la mandíbula o el mentón pequeños o retraídos... El anestesiólogo, al hacer uso del fibroscopio, disminuye el riesgo de complicaciones que podría tener una intubación a ciegas. Pero, tranquilos, no se hace a pelo. Primero, se debe preparar al paciente anestesiando toda la zona (mucosa nasal, nasofaringe, lengua y pilares anteriores de la faringe) con anestésico tópico. Una vez en quirófano, hacemos un bloqueo transtraqueal. Esto es, pinchamos con una aguja finita por debajo de la nuez y nos metemos en tráquea, donde inyectamos rápidamente lidocaína al 5%. Una vez hecho esto, atontamos un poco al paciente para que no se entere ni se acuerde mucho de la cantidad de perrerías que le estamos haciendo. Y pa´lante.
Hoy he hecho mi primera intubación con fibroscopio en un paciente despierto (o pseudodespierto, porque el pobre estaba tan torrado que casi no se ha enterado de nada) supervisada por la Dra Archiconocidísima. Para que entendáis exactamente lo que he hecho, os dejo este vídeo que he sacado de Youtube.


miércoles 16 de diciembre de 2009

Long Distance Call

¿Por qué será que siempre suena el teléfono cuando más liada está una? Estás en la cola del súper, compitiendo con la cajera a ver cuál de las dos es más rápida, cuando...ring,ring. Estás con las manos metidas en la masa de las croquetas, con bechamel hasta en el carnet de identidad, cuando...ring,ring. Estás...bueno, muy liada, cuando...ring,ring. No falla. En mi caso, la hora clave son las 19.30, que es la hora de baños y cenas de los enanos. Sólo me falta hacer el pino puente para cuadrarlo todo, cuando, por supuesto, suena el móvil.
- Ring,ring.
- ¿Sí?
- Hola, ¿Manolo? - ¿Acaso tengo voz de Manolo? Una de dos: o el tipo al otro lado necesita un otorrino o voy a tener que inflarme a claras de huevo, como el lobo de los siete cabritillos.
- Pues no, está equivocado.
- Ah, perdón.
- Nada, no pasa nada.
No he terminado de colgar, cuando suena de nuevo.
- Ring, ring
- Hola, ¿Manolo?
- Que no, soy la de antes.
- ¿No estoy llamando a Soria?
- No, estás llamando a Canarias
- ¿CANARIAS? - pregunta, como si yo le hubiese dicho Tombuctú.
- Sí, Canarias - Joé, que estoy en medio del baño del Terrorista, no tengo tiempo para lecciones de geografía.
- Ah, vale, perdón - y aún le oigo decir, antes de colgar - Canarias, la hostia.
Sigo a lo mío. Saco al Terro del baño y le estoy poniendo el pijama cuando vuelve a sonar el teléfono.
- ¿Sí?
- ¿Canarias, no?
- Sí - digo, un poco mosca.
- Venga, tía, dile a Manolo que se ponga de una vez y que se deje de coñas, que lo de Canarias no ha colado.
La mandíbula me golpea el pecho de lo boquiabierta que me quedo.
- Mira, no sé quién es Manolo, ni ganas. Te juro por la madre que me parió que esto es Canarias. Y estoy intentando bañar a dos niños. Deja ya de llamar ¿Vale?
Se hace un silencio sepulcral al otro lado de la línea.
- Que dice que si es Canarias, tío - oigo que le dice a otro - Bueno, perdona.
Y cuelga. No puedo evitar reírme.

lunes 14 de diciembre de 2009

Cybersexo

¿Os habéis dado cuenta de que esto de los blogs es como el sexo? Sí,sí, no es ninguna jomeinada. Me explico: al principio, cuando una es virgen, oye hablar a los otros de posts, feeds, enlaces, tags...y te parece que es una cosa a años luz. Pero, un día, decides informarte de qué va el rollo. Primero, le preguntas a los amigos, que para eso están. Siempre está el típico enteradillo, pero enseguida te das cuenta de que tienen más o menos la misma idea que tú, así que empiezas a cotillear en Google. Entras en un blog, en plan furtivo, como el que ve una revista porno. Dejas un comentario apresurado. Luego, otro. Y otro. Te das cuenta de que te sienta bien, así que vas dejando comentarios por todos lados, en plena masturbación digital. Hasta que llega un día en que eso no es suficiente. Empiezas a echar miraditas de envidia a los que tienen su propio picadero. Incluso, a los que tienen comentaristas fijos. Y te lías la manta a la cabeza. Mandas tu virginidad a la porra y te montas un blog. El primer post es como el primer orgasmo. Visto de lejos, fue perfecto. El inicio de todo. Pero lo relees y duele de lo simple. En otras palabras, fue un aquí te pillo, aquí te mato. Pero no hay de qué preocuparse. Como en otras lides, paulatinamente, aprendes sutileza. Aprendes a satisfacer al otro, quedándote tú satisfecha. Bueno...no siempre. Hay posts y posts. Unos son dulces, cariñosos, lentos, y terminan con una explosión inesperada. Otros son algo más bestias. Hay posts que te dejan satisfecha durante días y otros que te dejan con la sensación de que ha habido "gatillazo" por algún lado.

Con el tiempo, te acostumbras a postear habitualmente, al sexo seguro. Así que, si por alguna razón, debes guardar abstinencia, estás de una mala hostia que si te ve el Papa te excomulga directamente. Te parece que te falta algo.

Y, claro está, si tienes muchos meneos...es que es la leche en vinagre.

domingo 13 de diciembre de 2009

Arte naïf


Susanita y el Terrorista han sido premiados en un concurso de dibujo. Hoy, todos los dibujos participantes, con el tema :"Cuida tu medio ambiente", fueron expuestos en una sala para goce y disfrute de sus papás. Así que allá fuimos. Nos recibe en la puerta un tipo alto, con el pelo como una coliflor, traje chaqueta gris y complejo de Sombrerer@ loc@:
- Hola, hola, holita
El Terro lo mira desde detrás de la piruleta que se está comiendo y se esconde, inmediatamente, detrás de mis piernas.
- Nosss encantannn losss niñoooosss, ¿verdad? - dice, con la sonrisa falsa del que no tiene niños, no piensa tenerlos y no se acercaría a ellos ni con un bichero - ¿Quién es el afortunado?
- Los afortunados - dice mi santo - Han sido seleccionados los dos - Y se le adivina al decirlo la sonrisita de orgullo paterno por sus dos picasitos.
- Oiggg, losss dosss ¡Qué maravilla maravilloooosa!¡De perlassss! Pues, a verrrr: Susanita está aquííí - señala el dibujo de Susanita que está colgado en una pared. Ha dibujado una bruja que va tirando paquetes a los contenedores de basura desde su poco contaminante escoba voladora y a una chica, con un vestido en plan Las Meninas, que esquiva los paquetes de la bruja, mientras recoge cacas de perro del suelo. - Y tú, ¿cómo te llamassss, guapetón?
El Terro se esconde, aún más, detrás de mis piernas.
- Uyyyy, síííí, tú estássss aquíííí. Qué lindoooo - El Terro ha dibujado un camión de la basura, con su operario recogiendo la idem y, en la calle, contenedores de cada color: verde, amarillo y azul.
- Y ahora, vamoossss a pasarrr a hablarrr con la psicóloga.
¿Con la psicóloga? ¿Con la psicóloga para qué? Tampoco es que hayan dibujado a Frankestein destripando cadáveres, oiga. Nos recibe una chica que nos explica que, por la ley del menor, tenemos que firmar los dibujos y les pregunta a los enanos:
- ¿Cómo os llamáis?
- Susanita - responde mi hija, toda protagonista - Y él es el Terro.
El Terro mira a la psicóloga con los ojos como platos y no dice esta boca es mía.
- ¿Y cuantos años tienes?
- Seis. Y él, cuatro
- ¿Y tú, no hablas?
- Cuatro - dice el Terrorista, muy bajito. Tanto que no le oye ni su cuello.
La psicóloga nos pregunta si necesitamos algo. Necesito vacaciones, no me vendría mal un corte de pelo, una sesión de depilación y una cenita romántica en Akelarre con mi santo, pero me imagino que no se refiere a ese tipo de necesidades.
- Pues no, gracias - le respondo con una sonrisa.
- Bueno, pues ahora, los dibujos se envían a la fase autonómica y, luego, a la nacional. Suerte.
Salimos, sintiendo en el cogote el aliento del Sombrerer@ loc@, que nos dice:
- Adiós, adiós, adiosito.
El arte siempre tiene un precio.
Dibujo de Noviembre de este año: Mamá y el Terro, dibujados por éste último.

viernes 11 de diciembre de 2009

Regalo sorpresa

Ayer, cuando llegué al hospital, en la sala donde hacemos el cambio de guardia, había un paquetito con mi nombre y la foto de un bebé. Debajo de la foto, su madre, a la que puse la epidural hace un mes, había anotado :"Gracias por ayudarme a nacer". Dentro del paquete, había una caja de bombones y una nota en la que me agradecía que "a pesar de la hora y de lo agotadora de la jornada, fuera capaz de transmitir cariño, apoyo, paciencia y aliento". La verdad es que me emocionó. Raramente, se acuerda nadie del anestesista. Y, aunque es verdad que no hay que dar las gracias por ser humano, el que alguien se dé cuenta de lo que cuesta arañar una sonrisa y algo de paciencia cuando llevas veinte horas trabajando sin parar, es de agradecer. Así que gracias a ti y a tu enanita. Ojalá pudiera decírtelo personalmente.

Águila real en quirófano


martes 8 de diciembre de 2009

Me gusta conducir

Aprovechando que Paquirrín y Picotón, mis dos cuñadas por parte de santo, han venido de visita, nos hemos ido a pasar los dos últimos días del puente a la casa de mis padres, en el sur de la isla. Hoy, como ellas tenían que estar pronto en el aeropuerto para volver a la cruda realidad, mi santo cargó con cuñadas y niños y emprendió camino de vuelta primero y yo me quedé recogiendo el campamento. Más que nada para que mis padres no crean que, por su casa de la playa, ha pasado el ejército de los hunos. Y , luego, volví yo solita en mi fotingo.
Es realmente liberador conducir sola cuando no hay tráfico. La vista enmarcada por un cielo azul, la línea gris de alquitrán de la autopista y las dos franjas áridas de la tierra del sur a ambos lados, mientras el aire cálido entra por la ventana y te enmaraña el pelo. (De hecho, al cabo de un rato, me harté de romanticismo y, puesto que ya parecía un clon de Juan Tamariz, cerré la ventanilla y puse el aire acondicionado). Esa sensación de libertad total de tener todo el día por delante, nuevecito, sin estrenar apenas, me dio ganas de cantar. Así que puse un disco de Amaral y empecé a desafinar a voz en grito:
“No quedan días de verano para pedirte perdón…”
Justo cuando estaba en lo más jugoso del estribillo:
" Si pienso en tí, siento que la vida no es justaaaa..."
tengo la sensación de no estar sola, de que alguien me está mirando. En efecto, en el carril de al lado, hay una Seat Trans blanca, con dos tíos partiéndose el culo a mi costa. Visto desde su punto de vista, tiene su gracia: una loca, con el pelo como si hubiese metido los dedos en un enchufe, cantando a todo pulmón. Así que les dedico una sonrisa signal plus en la que se me ven hasta las muelas del juicio y, con un acelerón, desaparezco de su vida para siempre. Aunque tal y como funciona el mundo, seguro que el primer paciente que encuentro mañana en quirófano, mientras intento dar apariencia de respetable anestesioblasta, es uno de los dos tíos de la Seat Trans .